entrevista
 

Lethave Plank es un creativo de ortodoxia fragmentaria, a mitad de camino entre el álgebra molecular y la música de las esferas.

Unas veces a favor y otras a contracorriente, sus piezas, entendidas como fenómenos visuales, recrean un universo de sentidos en una, como decía Czanne, armonía paralela a la naturaleza.

Su territorio está situado entre objetos a los que da vida, engarzándolos en una sintaxis dinámica y autoconclusiva. Visitar su obra es como curiosear un viejo desván lleno de recuerdos esperando que nuestra memoria les devuelva el pulso. Cada recorrido es una base cifrada; cada movimiento se desvanece entre las sombras; cada pausa precede un enigma.

La siguiente entrevista, en tono cordial, repasa buena parte de las circunstancias que recrean el modelo de autor y obra que, indisolubles, forman Lethave Plank. Pueden apreciarse momentos testimoniales y declaraciones de principios, y en general, una interesante cantidad de detalles significativos.




Músicas a lo lejos: Estudiaste Ciencias Físicas e Ingeniería Industrial.

Lethave Plank: Una vez finalizado el instituto, parece que nuestra formación ha de transcurrir por un camino perfectamente delimitado, lejos de ese eje que debiera unificar conocimientos y ayudarnos a articular las inquietudes que aparecerán a lo largo de nuestra vida.

Es una época importante que va a marcar nuestro futuro y en la que debemos definirnos para poder crecer satisfactoriamente.

Si un estudiante muestra aptitudes creativas no tiene porqué acabar matriculado en una carrera de perfil artístico; y si se me permite la agudeza, siento mayor atractivo por la belleza las matemáticas que muchos de esos objetos acumulados en los museos. Tal vez la especialización nos ha empobrecido un poco.

Eso es lo que me llevó a ingresar en carreras de índole científico-técnico, aparte que no existía ninguna opción (al menos que yo conociera: así estaban las cosas entonces) que combinase las materias necesarias para formarse en la música electrónica profesionalmente.




Ondes Martenot

Músicas a lo lejos: ¿Qué circunstancias te llevaron a dedicarte a la música electrónica?

Lethave Plank: Supongo que lo primero es una inclinación personal hacia el plano creativo. En casa de mis padres siempre sonaba música, lo que me familiarizó inconscientemente con esa disciplina; a interiorizarla de algún modo. Mi abuelo, en su viejo reproductor de discos, me descubrió autores como Varèse o Messiaen, que combinaban la música orquestal con elementos electrónicos, además de introducirme en el fantástico universo de la tecnología electrónica. Pero acabaron siendo los álbumes de Jarre y Vangelis a finales de los setenta y principios de los ochenta los que descubrieron mi vocación por el que deseaba transitar. Eran más directos, más asequibles, más sólidos y... más electrónicos.

Sin embargo, recuerdo como el auténtico momento en que realmente decubrí cuál era mi camino, una imagen de Lee Curreri en la película Fama, donde vi por primera vez lo que eran los sintetizadores y el modo de trabajar con ellos. En realidad hasta entonces no tenía claro cómo era posible crear música en un entorno de esas características.

Me identifico absolutamente con el modo que tiene Jarre de ver el sintetizador: «es un instrumento que genera ilusión; funciona a la manera de Fellini, quien en vez de filmar el mar, lo reconstruía en un estudio (con gasas, manivelas y ventiladores) para transformarlo y mostrarlo más poético que realista».

Sin embargo pasaron años (demasiados para mí) hasta que pude empezar a comprar equipo. Era todo carísimo, desde los propios sintetizadores hasta los amplificadores, grabadores, reproductores, accesorios ¡incluso llegaba a buscar la mejor oferta para adquirir un maldito cable!




Músicas a lo lejos: ¿Cómo ha sido tu formación musical?

Lethave Plank: Todo aprendizaje se basa en la transcripción de obras de otros autores. Como no estuve tutorizado, el modo en que interpretaba las obras de referencia era sobre el propio sintetizador. Esto me permitía investigar también el aspecto tímbrico de las composiciones.

Desconozco si una cosa lleva a la otra o es una cualidad innata, pero la sinestesia me ha ayudado mucho a avanzar en ambos sentidos; tanto, que los considero indivisibles. Y es que posee unas virtudes mnemotécnicas muy útiles en determinadas situaciones dentro de una producción.

También he colaborado en bastantes proyectos, desde grupos de rock y tecno hasta audiovisuales, pasando por trabajos como técnico de sonido en estudio y directo.

Es un bagaje muy práctico, que ayuda a adquirir la experiencia suficiente para superar las eventualidades. En el mundo de la electrónica el porcentaje de incidencias es asombrosamente elevado.




Toyo-Ito-SeaWaveFacade-Barcelona

Músicas a lo lejos: ¿En qué momento te consideraste músico?

Lethave Plank: Dejé que otros lo hicieran por mí. No me generaba la menor ansiedad, porque al principio sólo quería aprender y descubrir el universo de la síntesis electrónica, que era enorme y mantenía ocupada mi mente transformando el proceso en algo natural y agradable.

Cuando la gente de mi entorno pasó de decir «mi amigo toca el sintetizador» a «mi amigo es músico» asumí que mis cualidades técnicas y creativas empezaban a ser realmente consistentes y yo mismo consideré que ya era el momento.

Sin embargo esto no supuso que estuviera preparado para lanzarme a proyectos importantes, ni mucho menos. La verdad es que apenas podía desarrollar piezas de más de tres o cuatro minutos sin que se desmoronasen a mitad de la audición. Ha tenido que pasar mucho tiempo para atreverme con piezas extensas gracias a los conocimientos que he acumulado poco a poco. Es complicado mantener en el aire temas de veinte minutos con garantías de consistencia.




Músicas a lo lejos: Dentro de la electrónica tu obra es muy dispar.

Lethave Plank: Entiendo que, en esta época de tremenda especialización, navegar en diferentes embarcaciones puede interpretarse como una extravagancia, pero dada la frugalidad de mi obra, debería obviarse que dedico mucho tiempo para dominar la metodología; y si lo pensamos bien, siempre me muevo dentro de la electrónica.

Para mí, el proceso creativo es muy doloroso. Desecho la mayoría del trabajo diario y me cuesta superar la barrera de la autocrítica.

A veces, debido a un perverso placer o por puro desencanto, me recreo persiguiendo el estímulo. Necesito estar muy motivado para involucrarme en un proyecto concreto, y esto me ha llevado a ser poco perseverante en la búsqueda de un sonido o un conjunto de signos que identifiquen mi sonido.

De todos modos creo que, en general, mi obra se caracteriza por ser poco accesible, sobre todo en los primeros contactos. Suelo recomendar que no traten de enfrentarse a ella de cara, evitando así un choque frontal. Una aproximación lateral es mucho más amable y revela detalles interesantes en los que, sin duda, he trabajado a conciencia.




Músicas a lo lejos: ¿Qué te inspira a la hora de componer?

Lethave Plank: La propia búsqueda de estímulos me conduce a la documentación. Si alguna historia o noticia en general me despierta interés, inicio un periodo de documentación mediante el cual me impregno de información tratando de establecer conexiones entre datos y música.

A veces esos datos sólo terminan archivados, pero otras generan intencionalidad.

Aunque podría decir que cualquier cosa me inspira, desde una acumulación de vapor de agua en el cielo hasta las ondas del mar, necesitaría buscar información sobre ambos fenómenos para poder hilar una historia desde la que partir y recrear un equivalente musical.




Músicas a lo lejos: Por lo que comentas, lo que más te inspira son los temas relacionados con la ciencia.

Lethave Plank: Más bien, temas vistos desde una perspectiva científica. No podemos olvidar que el estilo de música que más me llena y que aspiro representar es la llamada música cósmica, término que se acuñó por los discos electrónicos sinfónicos y progresivos de la década de los setenta. Aquellos impactantes Oxygene y Equinoxe (JM Jarre), Albedo 0,39 y Heaven and Hell (Vangelis), Minos (Pascal Languirand), Phaedra (Tangerine Dream), Timewind y Mirage (Klaus Schulze), Romance'76 (Peter Baumann), Ancient Leaves (Michael Stearns), Osmose e Interfrequence (Ariel Kalma), TempsX (Didier Marouani), Prisme (Joel Fajerman), Secret (Serge Ramses), Angelic Music (Iasos), Voyage Cérébral (Didier Vocquet), Synergy (Larry Fast), etc.

La sociedad estaba sobrecogida por los recientes éxitos de la carrera espacial y la posible extinción de la raza humana en un conflicto nuclear. El ser humano miraba al cosmos buscando en la tecnología respuestas para un mundo que menguaba por la crisis de los misiles. Hasta el cine, con películas como Encuentros en la tercera fase, Alien o Naves silenciosas, o la literatura, con autores como Isaac Asimov, Stanislaw Lem o Arthur C. Clarke, vivían una época especialmente sensible y abundante respecto al viaje hacia las estrellas. Y tampoco hay que olvidar el mundo del cómic o el renovado interés por el fenómeno ovni.

Todas esas cosas me siguen afectando; todo autor ha de ser permeable. Ahora hay otras amenazas y se mira al universo en busca de su propio límite y origen y los exoplanetas. La música electrónica me parece un medio perfecto para reflejar estas inquietudes.




Músicas a lo lejos: Quizá por eso se refieren a este estilo como música para documentales.

Lethave Plank: ¡Lo dices como si fuera algo malo!




Músicas a lo lejos: ¿Cuál ha sido la tendencia cultural que más te ha impactado a nivel personal?

Lethave Plank: Una de las cosas que más he defendido siempre es partir del lugar al que otros han llegado; algo así como recoger el testigo para continuar la carrera. No trato de analizar las ideas de autores que vivieron hace siglos, sino que me centro en las visiones que tuvieron de ellos sus sucesores. Es lógico que en mi obra coexistan detalles que marcaron las creaciones de autores clásicos, pero filtradas a través de sus herederos. Esto, lejos de empobrecer el concepto original creo que lo amplía con las investigaciones posteriores y añadidas a esa bruma que aglutina el carácter de cada uno.

Por suerte he vivido muy próximo al arte y he tenido un acceso natural a todo tipo de información acerca de los cambios que se producían en su entorno. Creo que el mayor impacto lo tuve al descubrir el movimiento industrial: música industrial para gente industrial lo bautizó Monte Cazazza. Fue enorme; acostumbrado a la trascendencia del arte y sus manifestaciones elevadas y selectas, el movimiento industrial (liderado por Throbbing Gristle y los artistas de su sello Industrial Records) era un retorno a la realidad como un golpe contra el suelo. El arte había sido degradado a una posición de consumo masivo y el autor tenía la obligación de seducir al cliente, generar tendencias y reducir costes.

El cenit de esta visión lo encontré en la película de Godfrey Reggio, Koyaanisqatsi, que muestra como única evolución posible del mundo civilizado la huida hacia delante, rechazando cualquier rasgo cultural anterior a través de un mantra atávico en forma de producción en cadena y hábitos de consumo.

En ese momento comprendí que el arte estaba en liquidación, expuesto en vitrinas o subastado al mejor postor, y que para alcanzar al público era necesario entrar en su vida y contarle lo que quisiera escuchar. El autor había pasado del salón burgués a depositar su alma en pequeños contenedores apilados alfabéticamente esperando llamar la atención de cualquier manera.




Músicas a lo lejos: ¿Y no piensas que para eso la música cósmica está un poco pasada de moda?

Lethave Plank: El pop actual obedece a los mismos argumentos que ya presentaron los Beatles, y ellos fueron anteriores a la música cósmica. Además no creo que debamos enfocar todo el arte al amor y el desamor más o menos explícitos; creo que es importante enriquecer la cultura con propuestas alternativas.




Músicas a lo lejos: ¿Consideras importante el aspecto gráfico de una producción?

Lethave Plank: Pues no debería serlo, pero por motivos publicitarios y porque soy un romántico, le concedo bastante importancia a la impresión visual que desprende un disco. Tal vez era más obvio en los álbumes para vinilos, pero ahora también se pueden cuidar las presentaciones en los formatos de dimensiones reducidas, por no hablar del resto de elementos publicitarios, puestas en escena, etc.

Una imagen que sugiera la música que contiene el estuche no sólo es el primer paso en la liturgia de asimilación del disco, sino que llegará a formar parte del imaginario colectivo. Hay discos cuya portada eleva las sensaciones musicales a otro plano, sugestionando la audición a través de la vista.

La verdad es que yo mismo me encargo de los diseños, lo cual es horrible porque no se me da nada bien y nunca alcanzo la idea que persigo. Preferiría contar con profesionales del diseño gráfico, pero actualmente no me lo puedo permitir.




Andre Breton

Músicas a lo lejos: ¿Piensas que un autor tiene unas condiciones espirituales más profundas que el resto?

Lethave Plank: Sinceramente no creo en la espiritualidad ni considero que algo así pueda relacionarse con la capacidad creativa de nadie. Rechazo la idea vehicular del ser humano por parte de una fuerza o entidad superior. Es una cuestiĆ³n de saber gestionar la vida, lo desconocido, los miedos. Todos tenemos miedos; es algo natural. La espiritualidad es un invento para agrupar esos miedos en el camino de las creencias y religiones, que nos hacen temer todo lo nuevo y humano. Ser espiritual es una forma sencilla de bloquearse ante el mundo, ante las maravillas que nos rodean y las que están por llegar; es negar la posibilidad de aprender y evolucionar, y por tanto de poder ofrecer una visión creativa a través de tu obra.

Las condiciones necesarias las poseemos todos (hay talento de sobra por todas partes, créeme), por eso es imperativo ejercitarlas a diario. Hablo de curiosidad, atención a los detalles, concentración, reflexión, disciplina y, finalmente, acceso al subconsciente, que acumula sucesos y emociones y los reinterpreta de manera que ofrece más posibilidades que los originales.

En este aspecto me identifico con el movimiento surrealista puesto que intenta ir más allá de la técnica, hasta el estado onírico que establece puentes de inspiración entre el consciente y el subconsciente. Y al mismo tiempo siento la necesidad de participar en una poesía colectiva de la exaltación de la libertad, la fecundidad de los ritos y los encuentros significativos que nos empapan como una atmósfera y cristalizan en una nueva sensibilidad. O como escribía André Breton: El hombre, ese soñador definitivo.




Músicas a lo lejos: ¿No hay cierto conflicto entre ese aspecto tan racional de tu modo de trabajo y la inspiración ensoñadora del movimiento surrealista?

Lethave Plank: No es un conflicto, sino una comunión. Me gusta tener el control de las situaciones a modo de base sólida desde la que plantear el proceso creativo. Por eso me gusta profundizar en el carácter técnico de las cosas. Y esa documentación también me permite adquirir los estímulos necesarios para abandonarme a la inspiración.

Es muy frustrante ver coartada una idea porque se carece de los recursos técnicos para llevarla a cabo.




Músicas a lo lejos: Los sintesistas tenéis fama de renovar constantemente el equipo.

Lethave Plank: Es cierto. Al contrario que cualquier instrumentista que mima y se fideliza a un sonido, nosotros aparentamos estar buscando siempre un concepto huidizo.

Pero esta es una interpretación superficial. Lo que sucede es que existe una oferta enorme, tanto de sintetizadores como tipos de síntesis (FM, waveshaping, aditiva, etc.) y ámbitos de síntesis (digital, analógica, modular, etc.), y como la tecnología avanza notablemente cada cuatro o cinco años, mejorando la oferta anterior, es necesario dedicar parte de nuestro tiempo a la documentación y experimentación con las novedades del mercado.

En realidad somos también muy fieles a un sonido, y por eso tratamos de conseguir el equipo que mejor lo refleje. A fin de cuentas, la electrónica es la más joven de las aportaciones tecnológicas a la música (con permiso de la informática), y aunque todos los instrumentos tienen su historial de avances técnicos, a nosotros todavía nos queda mucho recorrido.




Músicas a lo lejos: ¿Y cuál es tu síntesis preferida?

Lethave Plank: Me gustan mucho las mal llamadas síntesis del ruido: FM, AM, RM, waveshaping, etc.

Mi oído sufre bastante con los timbres puros, con esas sinusoides de superficies pulidas como el cristal. Prefiere sonidos cargados de armónicos; quizá sólo para evitar la neurosis.

A partir de aquí, cada uno de estos tipos de síntesis ofrece un universo de posibilidades (y rugosidades) sobre las que recrear la arquitectura de mis composiciones.

Incluso hace años grabé un disco basado en las cualidades del ruido: Anatomía del ruido. En aquella ocasión, además de las síntesis que comento, utilicé diversos tipos de saturación armónica mediante aplicaciones musicales que modifican el ámbito espectral del sonido con precisión casi molecular.

En cuanto al método de trabajo, suelo componer mentalmente y recurrir al equipo cuando la pieza adquiere sentido dentro de mi cabeza. Es algo parecido a tener un cuaderno de apuntes en la mesita de noche para apuntar las ideas que surgen antes de ser reemplazas por otras. Pero he de admitir que no es el único método que empleo. Dada mi necesidad de recibir estímulos, cualquier forma de fomentar la inspiración me parece adecuada, siempre que no infrinja ninguna ley, por supuesto.

Anatomía del ruido es una obra acusmática, por ejemplo, donde prácticamente sólo hay dos pasajes interpretados al teclado mientras que el resto está organizado dentro de la misma computadora a través de programas como PureData, CSounds, SuperCollider, etc.




Músicas a lo lejos: ¿Cuándo sabes que una canción está terminada?

Lethave Plank: Una pieza consta de diversos factores melódicos, rítmicos, armónicos, dinámicos, espectrales, etc. Comienza y evoluciona. El motivo crece y busca un equilibrio dentro de todos esos parámetros. El momento en que se produce ese equilibrio es cuando doy por terminado el trabajo.

Depende mucho del enfoque inicial y de las condiciones técnicas y de inspiración. Hay piezas que permiten barajar poca información e implicar así al oído del público. Otras constan de estructuras enormes y complejas que nos envuelven y transportan lejos. Cuanto mayor es la claridad de las ideas que deseo reflejar, más sencillo me resulta terminar una canción.

Hay quien opina que una canción no se termina, sino que se abandona, y aunque me parece una visión peyorativa y superficial, comprendo que hay situaciones, sobre todo durante la mezcla y producción, en las que el valor creativo está muy coartado por el técnico, y es tedioso. Esto se amplifica cuando hay que cumplir plazos y presupuestos, pero en general con una buena organización, se puede superar sin acabar en una crisis nerviosa.




Músicas a lo lejos: Es una visión sensiblemente científica de la música.

Lethave Plank: En absoluto. Por fortuna, la música no es una ciencia exacta, aunque el arte de la mezcla se aproxime bastante. Lo que el autor persigue con su obra es transmitir sensaciones. Como dice Pascal Dusapin «hacer música nos conduce a las puertas de un mundo infinitamente sutil: el de las emociones. Es una condición mental de la cual no hay escapatoria». Si las composiciones tienen letra, entonces cuentan historias literarias, novelescas, descriptivas; los demás tratamos de recrear emociones. Incluso quienes componen bajo un prisma puramente estético buscan este objetivo. Y son las sensaciones las que indican el grado de madurez en que se encuentra la pieza.

Cuanto mayor es el conocimiento técnico, mayor es la claridad con que percibimos la evolución de la pieza. Lo mismo sucede con la audiencia, y por eso una misma obra provoca emociones diferentes según quién y en qué momento de su vida la escucha.




Músicas a lo lejos: ¿Ha cambiado mucho la música electrónica en estos cuarenta años?

Lethave Plank: Más que cambiar, se ha ampliado. Hay muchos músicos que siguen trabajando con equipos analógicos y con toda esa laboriosa artesanía que supone programarlos y secuenciarlos.

El tiempo ha facilitado a la electrónica métodos de trabajo más rápidos y precisos, lo que termina siendo una mejora proporcional en las producciones porque ya no es necesario preocuparse por algunos procesos sistemáticos que acaban poniendo a prueba los nervios y entorpeciendo la creatividad.

Sin embargo, cuando empiezas a escuchar un disco elaborado con sintes analógicos, inmediatamente el cerebro activa el modo apropiado para tal efecto y el nivel de exigencia es distinto a escuchar una producción digital. Ambas son incomparables, con características propias, y no se le puede exigir a una que suene como la otra. Y esto es genial porque permite usar cualquier herramienta sin discriminación por edad.

Creo que, más que cambiar, tenemos la suerte de poder disfrutar de muchas más opciones dentro de un mismo estilo. También es verdad que la fluidez con que se puede terminar una producción actual conduce a algunos músicos a obviar que una buena obra requiere tiempo y reflexión para madurar las ideas.

Está bien que las máquinas puedan agilizar tanto el trabajo, pero es peligroso permitir que sean ellas las que marquen el ritmo del proceso. Eso es cosa del autor; y es un compromiso y un derecho inalienable.




Músicas a lo lejos: ¿Trabajas con sintetizadores virtuales? ¿Qué opinión tienes de ellos?

Lethave Plank: Pues tengo buena impresión. Al monitorizarse todos por el mismo sistema de sonido se pierde color, pero por otra parte existe una enorme oferta (incluso gratuita) que no tendría mucho sentido armar dentro de un bastidor físico y que enriquecen cualquier producción.

Las emulaciones de sintes clásicos son geniales para entender de dónde viene todo, y aunque no suenan muy parecidos a los originales, la metodología es idéntica (a veces ampliada) y esto es bueno para familiarizarse con la edición del sonido, que desde la PCM y la necesidad de obtener resultados inmediatos, parece que estaba quedando en un segundo plano.

También han facilitado el acceso a la tecnología a las nuevas generaciones de músicos, cada vez más jóvenes; y esto es genial. Aunque muchos trabajan en entornos tan económicos que es imposible finalizar las obras con un sonido cuidado, el simple hecho de poder trabajar ya es una ventaja que muchos no tuvimos a esas edades.




Músicas a lo lejos: ¿Cómo ves el panorama electrónico actual?

Lethave Plank: A nivel nacional hace al menos dos décadas que nos hemos desembarazado de aquella sensación provinciana que heredamos de la dictadura y los músicos están produciendo obras verdaderamente interesantes.

Quizá nos faltaría superar el último escalón, que corresponde a la edición y divulgación musical. En ese aspecto todavía me sorprendo que lleguen a las tiendas discos extranjeros con la misma calidad que la que se factura aquí mientras nosotros nos mostramos tímidamente a través de foros y portales gratuitos en Internet. Y no es que falte desparpajo en los músicos españoles; en casi cualquier estilo musical hay gente con talento y seguridad en sí mismos, pero en lo que respecta a estilos más exigentes, todavía necesitamos sacudirnos de encima algunos complejos. Además de los autores que forman parte de Músicas a lo lejos me gustan algunas obras de Ecos Cromáticos, REevolution, Javi Cánovas, Max Corbacho, Rafael Anton Irisarri, etc.

Internacionalmente veo más movimiento en ese aspecto, por lo que he podido conseguir discos que mantienen viva la electrónica clásica y sinfónica. Estoy pensando en ciertas obras de autores como Jeff Greinke, Robert Rich, Indra, Bionight, Amir Baghiri, Vidna Obmana, John Lakveet, 'ramp, Ashera, Ian Boddy, René van der Wouden, John Christian, Erik Wollo, David Wright, Jeffrey Koepper, Remote Spaces, Viridian sun, Terra Ambient, Terra Blue, Traumklang, etc.

De todos modos, la industria muestra evidentes indicios de agotamiento. Pienso que le vendría bien una reestructuración que la aproxime de nuevo al consumidor. Creo que es posible recuperar épocas gloriosas donde apetecía acudir a las tiendas de discos a sorprendernos y pasar un buen rato decidiendo cuántos discos íbamos a llevarnos a casa. Ha perdido mucha ventaja frente a las descargas (regulares e irregulares) y el problema reside en la falta de competitividad debido a esos importes inflacionarios que la alejan de la realidad económica y la apuesta por productos de discutible relación calidad/precio.




Músicas a lo lejos: ¿Crees que el autor tiene algo que decir en todo este asunto?

Lethave Plank: El autor sólo puede exigir que se respete su trabajo. El mercado nunca ha sido especialmente amable con el autor, empezando por los abusos de las tiendas de instrumentos musicales, de los centros de formación, locales de ensayo, estudios de grabación, servicios técnicos, editoriales, distribuidoras... había toda una corporación de empresas que vivían del músico y éste era el que mayores sacrificios había de asumir, llegando a pasar incluso por ceder los derechos de su trabajo a precios vergonzosos. Con la llegada de las asociaciones de gestión de derechos y las descargas irregulares la cosa ha llegado a un punto sin retorno: o el sistema cambia o desaparecerá. De hecho ya se está viendo en la cantidad de discos que llegan a las tiendas. Es ínfimo. Está dejando de ser un negocio y los estilos minoritarios prácticamente han desaparecido. Hay que recurrir a contactar con los propios músicos para acceder a autoediciones.

Evidentemente el modelo no se sostiene, porque la sociedad capitalista no termina de encontrarle utilidad al arte. Nadie quiere admitir que sobra dentro de la cadena de producción. Desde luego no se trata ni del autor ni del público, así que alguien está mirando hacia otra parte. Mientras tanto, las producciones se resienten en su nivel de calidad. Supongo que todo esto nos llevará a algún sitio mejor, pero no se me ocurre qué aspecto puede tener.




LHC

Músicas a lo lejos: ¿De dónde surge tu nombre artístico?

Lethave Plank: Al acceder a Músicas a lo lejos me sugirieron que replanteara un nuevo comienzo dentro del colectivo, sin renunciar, por supuesto, a mi carrera. Sería como un proyecto paralelo desvinculado de todo lo que estaba haciendo hasta ese momento.

No tuve ningún problema en buscar una nueva identidad artística y opté por basarme en dos conceptos. El primero debía ser estético, por lo que Lethave (pronunciado Liceiv) me parecía adecuado. El segundo, y sin renunciar al primero, sería un homenaje al mundo científico del que ya hemos hablado antes. Pensé que era apropiado Plank en honor a Max Planck (eliminando la "c" por imperativos estéticos) y su descubrimiento de la dualidad de la luz. Personalmente me cautiva mucho más la vida y obra de Nicola Tesla, pero no me convencía el resultado.




Músicas a lo lejos: ¿Qué esperas del futuro?

Lethave Plank: Lo mismo que las misses: paz en el mundo.

Y también muchas sorpresas tecnológicas que nos permitan añadir todavía más matices a la música e investigar nuevos métodos de trabajo.

También espero que termine para bien esta guerra entre la industria del ocio y los consumidores; y entrar en una nueva época de riqueza cultural y respeto mutuo.




[Febrero, 2012]




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