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anatomia del ruido
 
 

Anatomía del ruido

digital damage noise
ref:MAL0601 - 2.004

Con este primer volumen de la Anatomía del Ruido inicio una serie de trabajos marcados por una especial aproximación entre las artes de composición y edición sonora. En lugar de partir de reglas y leyes armónicas, melódicas o rítmicas como origen y base de la obra, he optado por un objetivo musical desde las propiedades físicas del timbre. Así, cada uno de los fenómenos que aparecen y desaparecen (o sencillamente no son, aún pareciendo lo contrario) está generado o modificado electrónicamente para encajar en un lugar determinado. Por esto, también he seguido un modelo convencional para conformar la partitura, es decir, empleando programas que permiten controlar el resultado con absoluta garantía. Sin embargo, a pesar de la sensación superficial de imprecisión (pretendida) existe una premeditación en cada una de las frases o pinceladas musicales.

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Entrevista

En 2.004, J.J.G.Roy compuso la que sería su obra más rupturista. Recreó un universo sonoro distópico en el que las piezas se sucedían en una suerte de danza alrededor de un apocalipsis matemático. Dispar, cuestionada, controvertida y salvajemente acogedora, Anatomía del ruido es una declaración de principios sobre la visión interior a través del arte no figurativo.




Músicas a lo lejos: ¿Qué motivos te hacen trabajar en una obra acusmática?

J.J.G.Roy: Llevaba tiempo experimentando en otros proyectos y orientando mi carrera hacia un lugar bastante preciso, si se me permite la ironía con la vanguardia y las músicas abstractas. La verdad es que estaba apostando muy fuerte por una formación técnica a nivel de estudio de grabación y tome consciencia que mis recursos en ese aspecto eran más avanzados que mi evolución contrapuntística. Decidí, pues, apostar por pronunciarme con el lenguaje que dominaba en aquél momento.




Músicas a lo lejos: ¿Entonces no fue un giro brusco en tu carrera?

J.J.G.Roy: No, no lo fue. Quizá fue una ruptura al final de un periodo de tensión: tensión interior, tensión en los proyectos que tenía en marcha entonces, tensión en los procedimientos… Creo que fue una buena idea volcarme en un disco como Anatomía del ruido, supuso una descarga enorme y un paso adelante al poner en práctica los conocimientos que había acumulado y que no podía utilizar en otros ámbitos. Fue una conversación honesta conmigo mismo al no tener que poner límites a un estilo que realmente no los tiene.




Músicas a lo lejos: ¿Lo consideras un resurgimiento personal?

J.J.G.Roy: Pues me gustaría decir que sí, pero tampoco supuso el punto de partida o de término de una etapa personal o profesional. Me costó algo más de un año completarlo y durante ese período sufrí varias crisis de motivación. En realidad no tenía la menor idea de lo que iba a hacer después ni dónde me llevaría todo ese proceso y material conseguido. Y tampoco quería centrarme en ese sonido porque siempre he evitado ser dogmático. No me considero ecléctico, pero detesto que se me etiquete bajo denominacines que no tengo necesidad de abanderar.




Músicas a lo lejos: ¿Y ahora te parece que has superado esa etapa?

J.J.G.Roy: Me encuentro algo mejor, pero desgraciadamente soy un tipo de enormes lastres y fuertes valores acerca de la dedicación y la perfección. Al menos sí que puedo decir que estoy orgulloso de la mayoría de mis obras y de ésta especialmente. Una vez acabado un proyecto nos encontramos en lugares diferentes porque, si está bien facturado, crecemos siempre un poco. Y eso es estupendo




Músicas a lo lejos: ¿Crees que ha sido valorado por el público?

J.J.G.Roy: Sin duda. Por su sonido y su concepto (y quiero creer también porque, en cierto modo, es un reflejo personal), los primeros contactos con difíciles y poco enriquecedores, pero con el tiempo, las sensaciones mejoran y se disfruta mejor. Es un disco con múltiples interpretaciones aunque con un sentido estético muy marcado.




Músicas a lo lejos: ¿Entonces encajó bien?

J.J.G.Roy: Por aquella época en Valencia había un movimiento vanguardista en pleno proceso de consolidación. Desde la creación del LEA (Laboratorio de Electroacústica), la atención de músicos y público por estas propuestas era cada vez mayor. Incluso había un festival de nuevas tendencias plásticas que dedicaba un apartado a la música. En éste último ambiente los músicos presentaban obras con leit motiv irritantemente básicos tras un ejercicio interesante de proceso sonoro. Me gustaba esa ausencia de prejuicios y libertad para decidir sobre la propia obra y equipo. Por otro lado estaba el sector académico, inteligente, preciso, abundante en recursos técnicos pero con un sonido quizá demasiado quirúrgico y deudor de un pasado siempre glorioso. Quise recoger los aspectos que más me gustaban de ambos mundos y reflejarlos en un disco grabado con mis propias reglas. El resultado fue una obra áspera pero no violenta, rigurosa pero no soberbia, poliédrica pero no difusa, retorcida pero honesta. Por las críticas que he recibido, lo conseguí y estoy orgulloso de ello.




Músicas a lo lejos: ¿No crees que hay una distancia peligrosa entre el planteamiento de las primeras piezas y las finales?

J.J.G.Roy: Supongo que lo dices porque la primera parte es muy laboriosa, con un proceso de orfebrería donde los sonidos están incrustados casi con microscopio y calibración atómica, y hacia el final se abre paso la interpretación y los sonidos más directos. A mí me parecen opciones compatibles. El hilo que teje un patrón común está en las relaciones que se establecen entre los sonidos. Son relaciones matemáticas construidas en programas como PureData o MathLab. A partir de ahí, las posibilidades de hacer crecer la obra son infinitas como las proporciones que nos permiten investigar las matemáticas.

Las primeras investigaciones sobre música concreta se remontan a 1.948, cuando Pierre Shaeffer comenzó a descontextualizar la mú sica fijándola en un soporte para tratarla posteriormente al margen de los convencionalismos tradicionales. Abrió una puerta a un nuevo universo de posibilidades que me gusta reconocer en Anatomía del ruido. A medida que la tecnología ha permitido explorar nuevos caminos e incluso utilizar técnicas mixtas en tiempo real, la electroacústica ha crecido para ocupar un lugar importante dentro de la música. Incluso se desarrollan aplicaciones y equipos orientados a su uso en la electroacústica.




Músicas a lo lejos: ¿Y no es un poco frustrante no poder llevar esta música al directo?

J.J.G.Roy: Si ese fuera el planteamiento inicial probablemente no existirían muchos estilos musicales. El primer objetivo para componer una pieza es la propia composición. Luego está la necesidad de llegar al público o demostrar que uno ha sido realmente capaz de hacer algo así. Como todo autor me gusta que mi obra genere interés y sobre todo que genere ilusión y buenas sensaciones. Pero hay casos en los que es suficiente con una audición pública o privada en lugar de tener que sentarme a recrear las peripecias que me llevaron a producir semejante disco. Una producción como ésta es casi mejor no tocarla porque tiene demasiada inversión técnica y personal durante su gestación como para revivir ciertos momentos que es mejor contenerlos almacenados. Si en un futuro necesito un contacto con el público a través de conciertos ya grabaré títulos con esa intención.




Músicas a lo lejos: El sonido, en general es demasiado digital

J.J.G.Roy: Imagino que te refieres a que hay un ostentoso predominio de las frecuencias medias y altas, además de cierto ruido blanco muy característico de las grabaciones digitales. Bueno, cuando empiezas a generar armónicos y vínculos entre pistas, en el entorno informático puedes llegar a niveles de precisión que el oído interpreta como ruido blanco. También he de admitir que el equipo que utilicé no era el ideal y pudo aparecer algún artefacto digital, pero básicamente quise transitar el camino de las artes abstractas con algo de equipaje científico. A fin de cuentas, la ciencia siempre comienza con una abstracción que termina postulándose.

También he de decir que, al evitar en la medida de lo posible, las sinusoides básicas, la gama de frecuencias bajas no ha quedado tan expeditiva como cabría esperar. No obstante, pienso que la complejidad del resultado bien vale ciertos sacrificios. Tomémoslo como la personalidad de la obra.




Músicas a lo lejos: ¿Por qué no tiene títulos?

J.J.G.Roy: No llevaba idea desde el principio de acotar la música con un lenguaje descriptivo. Al diseñar el entorno gráfico que acompañaría al disco se me ocurrió que podría usar códigos de barras o algún otro sistema desprovisto de información relevante. Al final me decidí por caracteres tipográficos que no contuvieran datos, a modo de errores, porque, de alguna manera, me gusta la idea de imperfección, de caos controlado, de error comedido, de esa sensación de equivocarse cuando se intentan hacer las cosas correctamente.




Músicas a lo lejos: ¿Habrá un segundo volumen de Anatomía del ruido?

J.J.G.Roy: No lo sé. Las circunstancias no son las mismas, pero eso no supone que no pueda continuar ese camino con otras premisas u objetivos. Ahora mismo no me lo planteo




[Noviembre, 2012]

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